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Categoría: Zona Turistica Sierra de Albarracin

LOS PUEBLOS MAS BONITOS DE ESPAÑA EN TERUEL

LOS PUEBLOS MAS BONITOS DE ESPAÑA EN TERUEL

Valderrobres

La localidad turolense forma parte de la Comarca del Matarraña y está incluida entre ‘Los pueblos más bonitos de España’, debido en gran parte a la conservación de su patrimonio arquitectónico e histórico. Entre sus edificios más característicos destacan el castillo de Valderrobres, la iglesia de Santa María la Mayor, el edificio del ayuntamiento y el conjunto histórico de la localidad, todo ello declarado Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Aragón.

Para conocer mejor la localidad y su historia se puede visitar el Museo de Valderrobres, que dispone de información acerca del municipio y del arte gótico, barroco y renacentista de la comarca.

 

 

Albarracín

He aquí uno de los lugares más bonitos de España. Albarracín es un monumento en sí mismo con su muralla, su roca rojiza y sus rincones llenos de magia. Su entorno es un paraíso para los amantes de la naturaleza.

Pasear por las calles empinadas de Albarracín y descubrir a cada paso escalinatas y pasadizos es una experiencia única. Cada rincón, cada casa no te dejará indiferente por su color rojizo y su irremediable encanto.

La plaza Mayor es un buen lugar para que comiences la visita por este pintoresco pueblo que alberga un buen número de monumentos y museos interesantes, como la catedral, las iglesias de Santiago y Santa María o el Museo Diocesano.

También nuevos atractivos como la subsede de Territorio Dinópolis dedicada al mundo de los fósiles y a los mares prehistóricos (Mar Nummus).

A las afueras de Albarracín encontrarás el Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno, con su característico tono rojizo y verde. En estos bosques que forman el Parque Cultural de Albarracín encontrarás numerosas muestras de arte rupestre de tipo levantino.

El resto de la Sierra de Albarracín es una sucesión de montes y barrancos situados por encima de los mil metros, con pueblos llenos de encanto rodeados de impresionantes paisajes. Gea de Albarracín, Bronchales u Orihuela del Tremedal son solo algunos ejemplos.

A su vez, la Sierra del Tremedal y la Reserva de Caza de los Montes Universales esconden valiosos parajes llenos de fauna salvaje. Si eres de los aficionados a las setas que sepas que en otoño el clima lluvioso convierte estos montes en un paraíso micológico (con permiso de los agentes forestales).

Además, cerca de Frías de Albarracín puedes acercarte  hasta el nacimiento del río Tajo. También es hermoso el nacimiento del río Guadalaviar (que luego cambia su nombre a Turia), en el pueblo del mismo nombre, y el del río Cabriel, en los Ojos del Cabriel, con sus bonitas cascadas, como la espectacular del Molino San Pedro.

Calaceite

Localidad de la provincia de Teruel situada en el interfluvio del Algás y el Matarraña.Calaceite invita a pasear por su casco antiguo (declarado Conjunto Histórico Artístico) que guarda una sorpresa en cada esquina. La Casa Consistorial de 1610, alberga en el arranque de su escalinata la clave mayor de las bóvedas góticas de la vieja iglesia.

Puertomingalvo

Esta villa cuenta con la consideración de Bien de Interés Cultural. En un extremo del pueblo, que se asienta sobre un espolón rocoso, se emplaza el castillo, entre los mejor conservados del Parque Cultural. La torre del homenaje es de planta pentagonal y a ella se adosan los restos del recinto que configuran la plaza de armas y una peculiar torre de acceso. No muy lejos, formando parte del complejo defensivo, el portal de San Antón, dentro de los modelos de torre puerta, da acceso al conjunto. En el centro del pueblo, contraponiéndose al volumen del castillo, la iglesia parroquial, un gran edificio del siglo XVIII. A una cota inferior, se encuentra el ayuntamiento, uno de los ejemplos más singulares de ayuntamiento gótico de Aragón. La planta inferior, además del acceso, y algunas dependencias sirve para alojar las mazmorras.

Rubielos de Mora

 

Rubielos de Mora se encuentra en la zona sureste de la provincia de Teruel, a 52 kilómetros de su capital, asentándose sobre una ondulada planicie a 929 m. de altitud, en la comarca Gúdar- Javalambre.
Encrucijada geográfica, cultural y económica, Rubielos de Mora se abre como gran mirador natural sobre el altiplano de Teruel, recibiendo con fundada razón la calificación de “Pórtico de Aragón”
Otro de los sobrenombres que ostenta es de “Corte de sierra” por el gran número de casas solariegas y edificios notables que forma su Conjunto Histórico Artístico (Boe, 21-abril-1980), el cual fue galardonado con el Premio Europa Nostra 1983 y conserva su singular arquitectura creando uno de los Pueblos más bonitos de España, cuya distinción se le otorgó en mayo de 2013.
La villa de Rubielos pertenece a la Red de Municipios por la calidad de vida Cittàslow y es, lugar de sellado en el Camino del Cid.
En su visita no se pueden perder la Excolegiata Santa María la Mayor y el gran retablo gótico internacional del s. XV que guarda en su interior, dedicado a la Vida de la Virgen o el edificio civil más monumental: su Casa Consistorial, una bella obra renacentista con una lonja en la planta baja que no les dejará indiferentes.
Callejeando por Rubielos encontrarán un sin fin de casas solariegas y pequeños palacios que pertenecieron a grandes nobles donde destaca el trabajo de la piedra y la forja, sus aleros o sus escudos. Además de los conventos que alberga la villa: el de los Carmelitas Calzados y su impresionante claustro y el de las Madres Agustinas, extramuros. Añadiremos que el camino que accede hasta este último está adornado con un bello viacrucis de forja obra de Jose Gonzalvo.

Cantavieja

Enclavada en el sistema ibérico oriental, Cantavieja presenta un clima mediterráneo pero matizado por la altitud. Terrenos compuestos por farallones rocosos, planicies y profundos barrancos.

Presenta diferentes unidades topográficas, superficies elevadas subhorizontales o muelas, (Muela Monchén), estrechos cañones fluviales (Río Cantavieja), así como laderas arcillosas y húmedas (Tarayuela y Cuarto Pelado).

Lugar característico para los apasionados de esta naturaleza, ya que se encuentra dentro de la región bioclimática mediterránea, provincia Castellano-Maestrazgo-Manchega y sector Maestracense.

Gran parte del territorio del municipio se encuentra dentro de LIC (Lugar de importancia Comunitaria) y ZEPA (Zona de especial protección para las aves)

Mirambel

  • Casco urbano de Mirambel
Por su monumentalidad y perfecto estado de conservación, el casco urbano de Mirambel constituye uno de los ejemplos más destacados de arquitectura urbana medieval no solo de la provincia, sino del conjunto del país, tal y como atestigua su declaración como Conjunto histórico-artístico y el hecho de que en 1982 fuera reconocida con el premio Europa Nostra, el más prestigioso galardón mundial a proyectos destacados en la defensa del patrimonio cultural europeo. Mirambel fue la primera localidad de España que recibió este reconocimiento, compartido en la edición de 1982 con proyectos tan importantes como la restauración del Palacio Bollani de Venecia o la revitalización del centro histórico de la localidad inglesa de Chesterfield.
En una superficie de apenas 4 ha, el casco urbano de Mirambel contiene más de una treintena de edificios, espacios urbanos y elementos defensivos de destacado interés patrimonial: torreones, portales de muralla, iglesias, conventos, palacios, casas populares, etc. Sin lugar a dudas, una de sus mayores singularidades es el hecho de que toda la población se desarrolla intramuros, un rasgo muy poco habituales en otros asentamientos medievales, donde lo normal es que se prodiguen los arrabales de distintas épocas. Esta característica aporta al conjunto un aspecto de pueblo anclado en el Medievo, prácticamente inalterado estéticamente desde entonces.
SIERRA DE ALBARRACIN

SIERRA DE ALBARRACIN

Hay rincones, aún, que parecen estar aguardando la llegada del visitante. Se da una amistosa confabulación gracias a la cual, una y otra vez, y siempre como si fuese la primera, tierras, cosas, gentes, parecen disponerse para atender como se debe al recién llegado. Y a la inversa, cruza el ánimo del viajero la confirmación de algo presentido y la euforia del descubrimiento como si, aún a sabiendas del absurdo, fuera él, y no otros antes, el primero en descubrir lo que alcanzan ver sus ojos. Para caer, las más de las veces en un estado de frustración, o de autocompasión, maltratado a caponazos su orgullo de hombre viajero y sin embargo ignorante hasta el momento del mágico encanto virginal que encierra cada repliegue de estos Montes Universales, de estas sierras que llaman de Albarracín.

La de Albarracín es una sierra modesta que no alcanza a romper la barrera de los dos mil metros de altitud. Su pico más alto, el Caimodorro, cerca de Bronchales y Orihuela del Tremedal se queda a sesenta y cinco metros de la hazaña. Lo que la hace singular, de una belleza difícil, es la brutal alteración del relieve formada por la impresionante acumulación de ríos en origen. En estos parajes nace el Tajo, el Guadalaviar, el Cabriel y otros muchos más de menor pedigrí fluvial. El barranco, más que la cimas, es el señor de la sierra. Insospechados tajos laboriosamente trabajados por ríos de aspecto infantil, sobrecogedores barrancos que ponen a prueba el vértigo del más aplomado.

 


Vista desde el camino parece como si esta sierra esturiera invertida, de forma que más que a escaladas épicas invita a zambullirse en los profundos y quietos recodos del barranco.

Para los geólogos una ración de Montes Universales es como ponerle tiza a un tonto. Sin aviesas intenciones se puede decir que aflora desde el paleozoico hasta el terciario, pasando por el mesozoico, el jurásico y el cretácico. Los macizos antiguos como el Tremedal, la Carbonera o el Collado de la Plata, alternan con los relieves de rodeno cuya erosión da lugar a encantamientos de piedra. A las parameras calcáreas se suman, las muelas, resignados montes desmochados, y los valles meridionales.

Sobre esta rugosa corteza de tierra trabajada por los años, el bosque de coníferas da la imagen de marca. Tan sólo algunas zonas de páramo, pocas, y el llano de cereal por Ródenas y Pozondón rompen el unánime predominio de las sabinas, el pino, sobre todo el pino y el rebollo. Abajo, en angostura del barranco, flanqueando el trajinar del agua, menudean chopos, sauces, alisos álamos, fresnos y demás árboles de ribera.

Al abrigo de ésta espléndida boina vegetal se han llegado a contabilizar mil trescientas especies vegetales, desde las plantas medicinales hasta las setas, sustento natural de todo un tropel de bichos de distinto pelaje y condición: ciervos, algún jabalí, zorras, gatos monteses, comadrejas, tejones, topillos, ardillas, liebres, conejos… y entre los que vuelan, pedices, codornices, palomas torcaces, tordejos, trepadores, piquituertos, arrendajos, ruiseñores, jilgueros, alondras y toda clase de rapaces, sin olvidar las mariposas entre las que la isabelina, de gran tamaño y abigarrado colorido, es acaso la más atractiva de Europa. A remojo, podemos toparnos, si acompaña la suerte, incluso con alguna nutria en el Guadalaviar, amén de la copiosa trucha y la casi milagrosa existencia de cangrejos, especie ésta que en el resto de la Península tan sólo existe ya en el recuerdo emocionado de los gastrónomos.

Al sureste de la Sierra de Albarracín se esconde uno de los conjuntos paisajísticos y culturales más sorprendentes de Aragón: el Rodeno de. Se trata de un impresionante conjunto formado por un extenso pinar, sobre areniscas rojas del Triásico depositadas hace más de 200 millones de años y cuyo colorido adopta matices de color vino, originado por las colonias de liquenes que se asientan sobre las rocas.

Este singular paisaje fue ocupado por el hombre prehistórico, conservándose importantes muestras del arte rupestre levantino, declarado Patromonio de la Humanidad por la Unesco.

ALOJAMIENTOS RURALES RECOMENDADOS

El Castillo de las Piedras Rojas “PERACENSE”

El Castillo de las Piedras Rojas “PERACENSE”


El Castillo de Peracense se sitúa sobre una atalaya de de rodeno (piedra arenisca roja) y se mimetiza con el entorno.

El castillo de Peracense pertenece a la línea defensiva de fortalezas con Castilla. Está situado sobre un cerro aparentemente inexpugnable en Sierra Menera, en las cercanías de la población.

En los documentos es nombrado como Pietra Solez, y se sabe que existía desde fines del siglo XIII, pero la mayor parte de sus construcciones pertenecen al siglo XIV. En la muralla, que alcanza los tres metros de espesor según los tramos, destacan las torres defensivas rectangulares. Esta muralla sólo hacía falta en la parte sur y la oeste, ya que en las otras no hacía falta porque el acceso era inexpugnable por las paredes naturales.

La planta es irregular con tres recintos sucesivos. Se distinguen varias partes como el patio de armas, la torre del homenaje y el espacio que debió ser la residencia del alcaide con salón y cocina. También hay varios aljibes para la recogida de las aguas.

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